- Pehuajo

Símbolos

Escudo

El escudo del Partido de Pehuajó fue creado por el artista plastico pehuajense Jorge González. El escudo de Pehuajó se encuentra dividido en dos grandes partes.

Una inferior de color verde que significa la inmensidad de la Pampa, y en donde se representa un símbolo pujante como lo fue la flor de la manzanilla en el centro. En los laterales se observan tres ondulaciones cuyo significado esta inspirado en las lagunas “la Sal” y “la Rocha”, nombres con que se denominaron los espejos de agua que se encontraban en las cercanías a las tierras donde se fundó el pueblo de Pehuajó.
En la parte superior y de color celeste, representa una vez más la inmensidad de la Pampa y en el centro el gaucho-jinete montado en el caballo. Coronando la estructura rectangular se observa un sol con diecinueve rayos, que representan la cantidad en la cual se encuentra dividida la nomenclatura de nuestro distrito.

Bandera

La bandera creación de la bandera del partido fue elegida mediante concurso el 13 de Junio de 2007. El concurso fue ganado por Martín Barzola. La bandera esta compuesta por dos campos fundamentales:

Campo 1: Se extrajeron elementos y/o referentes relevantes del Escudo del Partido de Pehuajó.
El elemento “Sol” se lo asocia con la luz, la vida, y la calidez, esto permitió lograr que se connote el ideal de un futuro limpio y esperanzador.
El elemento “Manzanilla” y su refuerzo cromático, se los utilizó para representar la producción, el campo y el trabajo, aquellos referentes que hacen a un fuerte potencial de crecimiento como ciudad.
Campo 2: En este sector se logra sintetizar de manera simple y concisa el concepto fundamental que refuerza el slogan del Concurso “El Orgullo de ser Pehuajense”.
Se utilizaron figuras humanas que a modo de círculo, representan el concepto “unión”. Las palas están integradas entre estas figuras fundamentales y aquellas manos de hombres y mujeres movilizadas por un objetivo en común, constituyen nuestro orgullo.
Este campo simboliza y representa “La Noche de las Palas”, se le llamo de esta manera a la noche del 3 de abril de 1987, momento en el cual la ciudad se encontraba asediada por las aguas de la inundación, la cual fue una pueblada autoconvocada que denoto en forma explicita que, en un pueblo unido todo es posible. Y también denota el concepto de unión, la cual fue muy importante en esos momentos tristes e impensados.
La conjunción de todos los elementos en una figura geométrica en el centro del campo, hacen una forma pregnante y de gran impacto visual, de comunicación coherente, y que se sostendrá en el tiempo.

San Anselmo

Anselmo de Canterbury (1033-1109):
Arzobispo de Canterbury. Padre del Escolasticismo, Doctor de la Iglesia. Fiesta: 21 de abril; Anselmo: "Dios es mi defensa".
Nació el año 1033 en Aosta (Piamonte). Ingresó en el monasterio benedictino de Le Bec, en Normandía, y enseñó teología a sus hermanos de Orden, mientras adelantaba admirablemente por el camino de la perfección. Trasladado a Inglaterra, fue elegido obispo de Canterbury y combatió valientemente por la libertad de la Iglesia, sufriendo dos veces el destierro. Escribió importantes obras de teología. Murió el año 1109. Fue predicador y reformador de la vida monástica. Es cierto que los normandos oprimieron a Inglaterra; pero con ellos llegaron al país algunos de sus hombres de Iglesia y de Estado más eminentes. Entre ellos, están dos arzobispos de Canterbury: Lanfranco y su sucesor inmediato, San Anselmo. Este nació de noble familia en Aosta del Piamonte hacia el año 1033. De jovencito fue encomendado a un profesor muy riguroso, regañón y humillante y el niño empezó a perder la alegría y a volverse demasiado tímido y retraído.
Entonces lo llevaron a los Padres Benedictinos y estos por medio de la bondad y de la alegría lo transformaron en un estudiante alegre y entusiasta. Todos los ratos libres los dedicaba a estudiar y a escribir. Mas tarde Anselmo diría: "Mis progresos espirituales, después de Dios y de mi madre, los debo a haber tenido unos excelentes profesores en mi niñez, los Padres Benedictinos". A los 15 años intentó ingresar en un monasterio, pero el abad, sabiendo que el padre de Anselmo, Gandulfo, se oponía a ello, no quiso admitirle. Mientras el papá lo animaba a ser un triunfador en el mundo, la madre le mostraba el cielo azul y le decía: allá arriba empieza el verdadero reino de Dios. El papá lo llevaba a fiestas y a torneos. Pero, aunque Anselmo participaba con mucho entusiasmo, después de cada fiesta mundana sentía su alma llena de tristeza y desilusión. Y exclamó: "El navío de mi corazón pierde el timón en cada fiesta y se deja llevar por las olas de la perdición". Entonces, Anselmo se fue inclinando más a ganarse el cielo que las glorias humanas.

Anselmo olvidó durante algún tiempo su vocación, descuidó la práctica religiosa y vivió una vida mundana de la que no dejó de arrepentirse más tarde hasta el último día de su vida. Anselmo no se entendía con su padre. Tan severo era éste, que Anselmo no tuvo más remedio que abandonar la casa paterna, después de la muerte de su madre, para proseguir sus estudios en Borgoña. Tres años más tarde, pasó a Bec, en Normandía, atraído por la fama del gran abad Lanfranco. A los veintisiete años, en 1060, Anselmo ingresó en el monasterio de Bec, donde se convirtió en discípulo y gran amigo de Lanfranco. Este fue nombrado abad de San Esteban de Caen, tres años más tarde y Anselmo pasó a ser el prior de Bec. Algunos monjes murmuraron contra la elección de Anselmo, quien era todavía muy joven; pero su paciencia y bondad acabaron por ganarle los ánimos de sus más acerbos críticos. Entre éstos se contaba un joven muy rebelde, llamado Osberno, a quien San Anselmo convirtió poco a poco a la observancia y asistió tiernamente en su última enfermedad.
San Anselmo era gran devoto de la Virgen María y decía que no hay criatura tan sublime y tan perfecta como ella y que en santidad sólo la supera Dios.
San Anselmo fue sin duda el mayor teólogo de su tiempo y el "padre de la escolástica". Como tal, es precursor de Santo Tomás de Aquino. La Iglesia no había tenido un metafísico de su talla desde la época de San Agustín. Al mismo tiempo su piedad permitía que Dios lo orientara hacia la Verdad Suprema. Con corazón e inteligencia se acercó a los misterios cristianos: "Haz, te lo ruego, Señor que yo sienta con el corazón lo que toco con la inteligencia".
Siendo todavía prior de Bec, compuso sus dos obras mas conocidas que ayudaron a integrar la filosofía y la teología: El Monologium, (modo de meditar sobre las razones de la fe", en el que daba las pruebas metafísicas de la existencia y la naturaleza de Dios, y el Proslogium (la fe que busca la inteligencia) o contemplación de los atributos de Dios.
Igualmente compuso los tratados de la verdad, la libertad, el origen del mal y el arte de razonar, llegando así a ser uno de los autores más leídos en la Iglesia Católica. Durante siglos los maestros de teología han leído y citado las enseñanzas de este gran sabio. San Anselmo fue un hombre de singular encanto. Su simpatía y sinceridad le ganaron el afecto de hombres de todas clases y nacionalidades. La caridad del santo se extendía aun a los más humildes de sus fieles. El fue uno de los primeros que se opusieron a la esclavitud. En el concilio nacional de Westminister, que reunió en 1102 para resolver algunos asuntos eclesiásticos, el arzobispo obtuvo la aprobación de un decreto que prohibía vender a los esclavos como animales.
San Anselmo fue un hombre de singular encanto. Su simpatía y sinceridad le ganaron el afecto de hombres de todas clases y nacionalidades. La caridad del santo se extendía aun a los más humildes de sus fieles. El fue uno de los primeros que se opusieron a la esclavitud. En el concilio nacional de Westminister, que reunió en 1102 para resolver algunos asuntos eclesiásticos, el arzobispo obtuvo la aprobación de un decreto que prohibía vender a los esclavos como animales.
En 1078, después de quince años de priorato, Anselmo fue elegido abad de Bec. Eso le obligaba a viajar con frecuencia a Inglaterra, donde la abadía contaba con algunas propiedades.
Anselmo fue a Inglaterra en 1092, tres años después de la muerte de Lanfranco. El rey Guillermo el Rojo mantenía vacante la sede de Canterbury para disfrutar de sus rentas. Como San Anselmo le exhortase a nombrar un arzobispo, Guillermo juró "por la Santa Faz de Lucca" (tal juramento popular se refiere al "Volto Santo") que ni Anselmo ni otro alguno sería arzobispo de Canterbury mientras él viviese. Pero una enfermedad que le puso a las puertas de la muerte le hizo cambiar de opinión. Lleno de temor, el rey prometió que en adelante gobernaría de acuerdo con las leyes y nombró arzobispo a San Anselmo. El buen abad alegó en vano su avanzada edad, su falta de salud y su ineptitud para el gobierno. Los obispos y todos los presentes le obligaron a tomar el báculo pastoral y le condujeron a la iglesia, donde cantaron un "Te Deum".
San Anselmo fue declarado Doctor de la Iglesia en 1720, aunque no había sido canonizado. Dante le pone en el paraíso entre los espíritus de luz y poder de la esfera solar, junto a San Juan Crisóstomo.
Se cree que el cuerpo del gran arzobispo descansa en la catedral de Canterbury, en la capilla de su nombre, del lado sudoeste del altar mayor.